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sábado, 14 de febrero de 2015

Cuando se rompe el olvido

Del desamor y el amor, del vacío y el fuego que arde en el corazón de un átomo:

Cuando se rompe el olvido


Caigo, acurrucado en el seno del olvido, en esta cómoda estrella sin luz, apartada de un firmamento que deseo ignorar, gestando así en mi interior un presente eterno sin principio ni final.
Detesto la vida que hubo en mí, tanto como desprecio el destino que me llevó a lo más alto, a perderme entre caricias bajo la luna, a inhalar el viento de aquellos labios en los que reposé tantas noches. Lucho por perder toda noción de aquel tiempo, concentrado en esta caída, en esta derrota que graba con fuego y lágrimas el peor de los recuerdos.
Me deslizo entre las llamas, sin evitar su mirada, permaneciendo en sus brazos hasta que, incluso ellas, repudian mis sueños. Con su calor se forjan las cadenas que sello en mis muñecas, deseando que jamás nadie encuentre la llave que abra de nuevo mis ojos, pues cansado estoy de no encontrar su mirada.
Duermo, en paz, abandonado, olvidado.
Es lo que deseo.
Pero no existe descanso posible cuando el sol cruel asoma sobre las montañas e ilumina el vacío.
Arranca de mí esa sombra que tanto amo, y me eleva al cielo de la incomprensión, dotándome de alas de fuego, recordándome que la muerte me está prohibida.
Mi estrella sonríe y se ilumina, y me repite los versos que ya había olvidado, aquellas palabras que nacieron entre las sábanas, mecidas por las miradas cálidas y tiernas de una pasión desmedida, de un amor que se empeña en volver.
Pues es innegable que la fuerza de este corazón impulsa la herrumbrosa maquinaria que habita bajo mi piel de acero. Los engranajes giran otra vez, forzando al olvido a desaparecer del rítmico movimiento de estas alas que siempre estuvieron en mi espalda.
Volando entre nubes y aves, sobre la tierra y el mar, alcanzando el extremo más alejado del firmamento, descendiendo a la más oscura profundidad del océano, sin más frontera que mi propia emoción, llego de nuevo hasta ti, hasta los verdes prados de tu mirada, hasta el fuego que calienta mi alma... hasta el cielo inmenso y soleado que dibuja tu sonrisa en el blanco lienzo de mi corazón.


miércoles, 11 de febrero de 2015

En la antesala de mi tumba

Venga, hoy me dejo caer de nuevo en la poesía:

En la antesala de mi tumba



Esperas esa palabra que induce a la demencia,

más allá de la erupción que será el renacer de los sentimientos,

contrastando lo que queda de la vida

con lo que resta de muerte.


Lo vivo o lo muerto

no es más que un gusano que abusa de su cadáver,

de la misma manera que algunos buscan expiar sus pecados

en las carnes del prójimo.


Esta mañana he hecho callar al sol,

cansado como estoy de escuchar su parloteo,

pues reino en el anfiteatro de mi locura,

en el barco que cruza el frondoso bosque en buscar del mar.


Todo está rojo entonces,

tal como dices,

pero no es más que un guión por terminar,

un fuego que arde sin más leña que tu propia memoria.


Busca tu salvación y olvida lo que dije,

no siempre fue necesariamente cierto,

un juego que me gustaba cuando era viejo y me pudría,

un camino preciso que todos recorremos en algún momento.


Así que sigue con lo tuyo,

que yo soñaré pronto con despertar de nuevo.

Dejaré que todo fluya sin más,

en la antesala que lleva a mi tumba.
 


martes, 10 de febrero de 2015

Prometimos arder

Entraste en el vacío del que siempre he querido salir, concediendo a este cuerpo un segundo de paz con el que consolar la desolación que hiere mi alma. Alcé la cabeza buscando esos ojos de hielo que susurran al Viento del Norte que deposite en mi cabeza un gramo de cordura, lo necesario para comprender que tu presencia aquí no es casual.
En esta noche que nunca termina, el cielo se convierte en una chispa que guarda la promesa de no volver a olvidar ni tu rostro ni tu sonrisa si yo prometo soportar todas esas llamas danzando sobre mi alma. Con una sonrisa accedo, levantando las manos fuera de este agujero, alcanzando con ellas la madrugada envuelto en las nieblas del sueño.
Así pues el olvido debe callar, guardar la guadaña para otra cabeza, ya que el trigo todavía no resplandece como el oro de tus cabellos. Que rabie si no consigue alzarse por encima de tu alma, siempre tan cerca de las palabras vacías que se mecen de manera absurda en este mar de miedos y desilusión.
Ahora siéntate junto a mí y comparte el silencio de quien espera, tal como me prometiste. Sé el fuego que arde lejos, el que arde cerca, dentro y sobre nuestros corazones, pues no hay incertidumbre que convierta en piedra la sangre que corre en nuestras venas.


domingo, 8 de febrero de 2015

La mañana que vive en ti

El clamor del silencio ruge esta noche en mi corazón, decapitando cada recuerdo con una crueldad que no soy capaz de controlar, implorando lágrima tras lágrima que termine esta sangría que nubla mi visión.
Toda pasión cayó ahogada en la inmensidad de este invierno que se niega a arder. Pronto llegará la mañana y aquí me encontrará, sucumbiendo en las letras escarlatas que esta alma, que ya no parece mía, me dicta.
El viento se siente poderoso esta noche, y me observa a través de la ventana, dedicado a transportar un tiempo que ya no deseo arropar. Golpea el cristal, deseando llamar mi atención, pero su canción no es más que un puñado de ceniza, la angustia inefable de un sol inalcanzable, perdido en la oquedad de aquella mirada que una vez me mostró el latir de mi corazón.
Ni en lo más profundo de mi imaginación concilié el amor de esta paz que ahora me es negada. Fuegos fatuos bailan alrededor de una carta que jamás debió ser escrita... menos leída. Sus llamas azules buscan mi mano, mi voz, mi mirada, pero llegan tarde. La cruz que se alza sobre el campo de cadáveres que es mi lecho, sentencia ahora el destino de mi alma.

Sus pisadas repican en la noche.

¿Quién eres tú, que ignoras el viento y el fuego que señalan mi caída? ¿Quién, tú, que dices saber mi autentico nombre? No conozco esa luna ni ese sol que descansan en tus manos... esas manos... ¿Eres acaso el olvido que tanto anhelo? Tu sonrisa me confunde, pero no deseo otra cosa que negarme una y otra vez a ver más allá de ese espejo convertido en espinas.

No soy nadie que no haya dentro de tu corazón, ni la manifestación de un recuerdo reprimido ni la voz que insiste en cerrar tus ojos.
No.
Yo soy quien nació en tu niñez, las manos inocentes que una noche te dejaron durmiendo, deseando que jamás lloraras por pena o por dolor. Yo siento en mi pecho la falta de todo lo que tienes para que no exista el vacío en tu sonrisa, pues siempre he vivido para derretir la escarcha que el otoño siembra en diciembre.
Soy quien pronto tendrá que olvidarte, por eso ahora vengo de nuevo, desde lo más lejano de la mañana para arroparte en  la noche. Vengo para hablar, para escuchar, para decirte que no hay mar que no se desborde por el precipicio de un nuevo día. Estoy junto a ti para llevarme la memoria del funesto canto que hace arder la llama azul de aquello que ya está muerto.

Entiendo tus palabras.
Entiendo esta despedida que se lleva la oscuridad de mi mente y hace florecer un nuevo comienzo. Ahora te reconozco... y comprendo la verdad. Este insaciable martirio deja de tener sentido, y la verdad de tu mirada me devuelve a la infancia, al calor de mi cama. No dejaré que ningún sueño me retenga en esta noche sin luna.
No lo olvidaré.
No te olvidaré.

Fin.

sábado, 7 de febrero de 2015

"El sueño inefable" en Andorra La Vella

Se confirma la tercera fecha en la gira de presentación de "El sueño inefable", también en marzo:
Esta vez toca Andorra, donde, gracias a la librería La Puça, Alentia Editorial y un servidor llevaremos las pesadillas que esconde la historia de Jorge y Patricia. Y qué mejor día para hacerlo que un viernes 13. 
Os esperamos en el número 18 del Carrer de la Vall de Andorra La Vella, en el emblemático casco histórico de la ciudad. 
¡¡No os lo podéis peder!!