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miércoles, 30 de enero de 2013

Al Hades, tu miseria desciende



Saboreo tu sangre, ardiente sobre el metal, testigo del último espasmo de tu cuerpo, de cómo ha quedado trazado al fin el sendero por donde desciendes al Hades.
Yo, que nunca busqué tu mirada, he cabalgado ignorando tu existencia, elevándome por encima del Olimpo, como una antorcha que ilumina a los elegidos y quema a los necios a través del cielo y la tormenta.
Mi acero bebe sangre cuando ésta es digna de ser derramada, siempre ha sido así, de la manera que se escribió en la piedra con el fuego de mis ancestros. Pero tú, que gustas de la vulgaridad y la necedad, que comes del fruto de Baco sin dejar de pensar en la miel de Afrodita, que no llegas a entender la luz de las estrellas, hablas fuera de hora y lugar, utilizando un don que no mereces, un lenguaje que tu mente cree dominar.
¿Pensaste ser mi igual, cuando ni mi sombra podías alcanzar?
Triste mirada la tuya, cegado por el resplandor de la guadaña que no supiste ver. El sol te negó su voz y la luna su silencio, y aún así no comprendiste que estabas loco, lejos de tu hogar.
Me suplicaste el perdón, como si pudiera controlar mi voluntad, como si en algún rincón de mi alma ardiese la llama de la piedad o el olvido.
Escupo sobre tu cadáver mancillado por las ratas y perros; alpiste de buitres. Tan sólo las lágrimas y las heces, hijas de tu valor, serán testigo fiel de tu caminar por esta vida. Ni tan siquiera la sangre que ya se enfría en esta hoja recuerda ya tu mísero corazón.


lunes, 28 de enero de 2013

A la venta en Sant Boi de Llobregat

Cada vez que "El final de todos los inviernos" se pone a la venta en una librería me voy a la cama con la sensación de que mi mundo gira en el sentido que debe hacerlo. Pero hoy ha sido un día muy especial en este aspecto, pues debo añadir un nuevo punto de venta muy especial, tanto por la librería en sí, con tan sólo siete meses de vida, como por su localización, Sant Boi de Llobregat, el pueblo (ahora ciudad) que me vio crecer.
La Llibreria Les Hores es la única librería dedicada en exclusiva a los libros en todo Sant Boi. Una iniciativa encabezada por Sergi, un librero decidido a capear esta crisis que sufrimos a base de entusiasmo y buenas lecturas. Acostumbrados como estamos a la frialdad de las grandes superficies, seguir encontrando gente preocupada por atender a sus clientes con honestidad y buen hacer es algo que debemos agradecer.


Llibreria Les Hores
C/ Torrefigueres, 8
08830 Sant Boi de Llobregat, Barcelona
Telf: 93.640.08.65

domingo, 27 de enero de 2013

DIO

Hoy no es el aniversario de su muerte, ni de su nacimiento, ni tan siquiera una fecha importante en su vida; hoy es otro día más en el que su recuerdo me conmueve, como cada día en el que su voz inunda mis altavoces.
Todos los que vivimos en ese sueño que es el Heavy Metal nos sentimos huérfanos, pero por suerte hay cosas que jamás se borrarán, ni de nuestras retinas ni de nuestra alma.
La música de Ronnie James Dio es la fuente de la que bebemos, ese mundo fantástico en el que nos reencontraremos con él, y con nosotros mismos.

The Man on the Silver Mountain, la canción que más he cantado.

The Mob Rules, la primera vez que escuché su voz fue con esta canción, allá por el ´89.


Killing the Dragon, tema con el que abrió el mejor concierto que he visto nunca.


lunes, 21 de enero de 2013

El lienzo de Lucifer



-¿Por qué lloras?
-Me siento sola.
-¿Y te importa?
-Él sólo me quiere para dominarme, pero él es mi igual. No tiene ningún derecho sobre mí. Por eso ahora me evita y ya no quiere hablar conmigo.
-El hijo es ingrato si el padre también lo es.
-Pero Dios es bondad, es la Luz, el Amor, la esencia de este lugar.
-El Edén no es más que la ilusión que necesita para dominar el universo. Si coges un espacio infinito y señalas un lugar proclamando que ese es su centro, los ignorantes y los ciegos creerán ver allí la luz.
-Él es mi padre, debería obedecer para no provocar su ira, pero no deseo someterme a mi igual. Aunque me da miedo el silencio de la soledad.
-¿Quieres saber qué hago esperando en medio del silencio que guardan las estrellas, allá, en lo alto, lejos de las miradas de los ángeles dichosos?
-No puedo imaginar el motivo por el que escondes tu luz, y menos saber qué esperas.
-Espero el momento adecuado.
-¿Para qué?
-Para saber qué va a pasar después.
-No lo entiendo. ¿Después de cuándo?
-Desde que el Tiempo comenzó a respirar, todo sucede sin previo aviso, por inercia, inevitable, serpenteando entre las energías que dominan el Universo. Por eso no siempre es necesario golpear la piedra para convertirla en polvo. Esperar te da una mejor perspectiva de lo que viene, pues preocuparse por el futuro o centrar nuestros sentidos en un sueño, tan sólo consigue hacernos perder de vista el camino.
-¿Qué debo hacer entonces? ¿Someterme y esperar?
-Mi pequeña Lilith, que el vacío que hay en tu corazón no gobierne tus sentimientos. Dibuja todas las líneas de que deberá seguir tu destino, pues el Cielo no es la meta. Es el lienzo donde pintar nuestras vidas para que todos puedan observarlas y tomen inspiración de nuestros actos, y así logren a su vez seguir nuestras pisadas.
-Mi deseo es ser libre, demostrar que soy su igual, pues también fui creada por la mano de Dios, nacida del barro.
-Entonces sé libre, vive libre, respira tu propio aire y brilla con tu propio fuego. No lo sueñes, hazlo, dibuja todas las vidas que quieres vivir.
-Oh, buen Lucifer, tus palabras siempre calientan mi corazón. Ya que Adán vive su vida, que tome su comida, duerma bajo sus estrellas y sueñe sus sueños, que yo ya no volveré a someterme a ninguna otra voluntad que no sea la mía. Si he de vivir o morir, que sea por mi mano.
-Escucho tus palabras sabiendo que volveremos a vernos, mi pequeña.
-Claro que volveremos a vernos. Tú eres el Primero.
-Pero no siempre lo seré. El cuadro donde pinté mi destino ya está terminado. Pronto la rueda comenzará a girar movida por Su ira. Toma pues este fruto dorado. Contiene el conocimiento que te permitirá pintar tu destino a través de los milenios, pues pronto terminará esta era y un nuevo mundo se abrirá bajo vuestros pies.


sábado, 19 de enero de 2013

Canción de cuna

El aire olía a jazmín, y a nieve, y a muerte. En aquel campo de amapolas sangrantes, de espinas rotas y almas perdidas, tan sólo una luz quedaba en pie, famélica, herida, sin esperanzas ni fuerzas.
Sus hermanos habían caído, uno a uno, haciendo que cada muerte fuera más innecesaria e inútil. Esparcidas por el espacio infinito, sus voces se perdieron detrás de las estrellas.
Una pequeña llama calentaba entre sus manos desgarradas la última visión que tendría de aquel mundo, reflexionando sobre el sentido en que viajan los planetas antes de colisionar dentro de nuestras almas.
Sintió el frío de la muerte a su espalda, pero era una mujer quien susurró las bellas palabras que lo hicieron dormir, quizá, por fin, para siempre.
Ella le dijo que no tenía nada que temer, pues siempre hay un principio para todo. Al igual que el Universo lloró la primera vez que fue consciente de su inmensidad, él no debía tener miedo al verter sus lágrimas en la profundidad de su ser. Así llenaría, poco a poco, el vacío que dejan los sentimientos cuando la razón desertiza todos los campos que hemos sembrado, regado y recolectado durante nuestra la vida.
Le dio la mano para ayudarle a bajar, pues ya no necesitaba mirar más al cielo. Una vez pasada la línea, el mal y el bien se funden en un mismo ser, el mismo que nos acunará y cuidará mientras no tengamos la necesidad de volver a caminar.
Duerme, le dijo junto a un beso en los labios, duerme y deja que las constelaciones giren bajo tus pies. Cronos nos regala el pasado y el futuro como parte de un juego infantil, donde aprender es el premio y el sueño la meta a alcanzar.
Así que duerme, le repitió aquella dama en la que reconoció a su madre, a su mujer y su hermana, duerme abrazado por las olas de las profundidades, en brazos de Poseidón. Venera a quien más le debes, que no es otro que a ti mismo, por haber hecho tan grande el valor, la bondad, el amor, la sinceridad y la piedad en tu corazón.


miércoles, 16 de enero de 2013

A la venta en Montilla, Córdoba.

"El final de todos los inviernos" ha viajado hasta Montilla, Córdoba, para ir a parar a las estanterías de la Libreria Nobel, donde la librera Sole os atenderá con su encanto y entusiasmo habituales. Apoyad al pequeño comercio y el trato humano que siempre encontraremos entre sus paredes.

C/ Álamo, 28
14550 Montilla, Córdoba
Telf: +34 957 65 47 64

papeleria_nobel@hotmail.com


martes, 15 de enero de 2013

Seis puñales

Miró al cielo, llamado por la noche que aletea con alas negras y observa con ojos de mármol sobre el rojo del recuerdo más doloroso que su traicionera mente se niega a desterrar.
En lo alto observa la media luna, celosa del amor que late en el corazón del hombre que espera junto al río oscuro; un hombre que debe ahogar en las profundidades de su alma el mayor de los males, la sonrisa de la muerte que, sentada sobre una tumba con nombre y apellidos, espera con la paciencia de quien se sabe vencedor.
La tierra está fresca, no hace tanto que removieron las piedras. Los gusanos asoman burlones por la piel pálida de su amada, buscando el sufrimiento en su marchito corazón.
En el reflejo cristalino la puede ver, viva otra vez, en sueños, a punto de presenciar de nuevo la tragedia que la apartó de su lado.
Ella caminaba mientras el frío reinaba sobre la ciudad dormida, arropada por sus pensamientos más íntimos y cálidos, volviendo al hogar, regresando al regazo de su familia.
La luna callaba aquella noche de espejos oscuros y luces dormidas. El viento susurraba cerca de allí, expectante al doblar cada esquina, donde las lágrimas y el miedo esperaban para besar su mano. La yegua negra de la noche relinchó, asustando a aquella muchacha, cubriendo sus labios de escarcha. Fue entonces donde surgieron las manos que la hicieron callar para siempre, profanando sus sueños, derrotando a su esperanza, tomando de ella lo que nadie conocía aún.
El cordón de plata fue fundido con el fuego de seis puñales, separando por siempre la vida de dos almas. Ella lloró, gritó, peleó y murió bajo el frío y el silencio de la luna y las estrellas.
Él se ahoga ahora en el remordimiento, en la culpa, bebiendo el amargo licor de la soledad en una copa llena de cristales rotos. La apartaron de su vida callando el color de sus ojos, arrebatándole el sol y la sangre. Una niebla gris oculta su fantasma y no puede pedirle perdón.
Mirando al cielo, al cielo nocturno donde se mece una luna ahorcada, podemos verle junto al río oscuro, que quiere cobrarse el juramento del que una vez fue testigo:
“Nacimos para amarnos, ignorando las miradas celosas y los dedos acusadores. Yo te querré más allá de la muerte, yo quemaré el Cielo y congelaré el Infierno para que nuestras almas siempre sean una; tan sólo tu pérdida es la daga que temo, y no a la Parca y su guadaña. Allá donde te encuentres, mi corazón estará a tu lado. Que mi sangre sirva para sellar este juramento”.